Bajo mi punto de vista no hay una “medicina” para poder curar el daño, menos aún una vez producido; sin embargo, de la misma manera que un buen y enfocado entrenamiento en los deportistas minimiza considerablemente la probabilidad de sufrir una lesión y/o las consecuencias de esta, respecto a nuestra reputación personal y profesional también podemos muscularnos debidamente para poder enfrentar las agresiones que, sin ningún lugar a dudas se producirán.

Los denominados “costes hundidos” son aquellos costes en los que ya se ha incurrido y no se podrán recuperar en el futuro. Incluyen el tiempo, el dinero u otros recursos que se gastaron en un proyecto, inversión u otra actividad y que no se podrán recuperar.

Resiliencia es un sustantivo muy usado en la actualidad, aplicable a determinadas personas que superan situaciones dificultosas o traumáticas. Sin embargo, como a veces ocurre, todo término que por determinadas circunstancias propias o del entorno

En la actualidad, los CEOs, mandos intermedios y todas las personas que tienen un papel relevante en la toma de decisiones, se encuentran en su día a día ante una encrucijada en la que han de decidir aquello que resulte más adecuado, teniendo en cuenta que la solución perfecta no existe y que, inevitablemente, no todos los afectados por la decisión van a estar de acuerdo con ella, al menos objetivamente

Mar-De-Galilea

Hace algunas semanas tuve la oportunidad de ver un video TEDx del profesor de ESADE Franc Carreras, titulado “El Secreto De La Influencia Online”, en el que expone un ejemplo genial acerca de cómo la generosidad tiene un claro impacto en nuestros resultados y en la cadencia de resultados posteriores a nosotros. Esta historia es la de los dos mares, el de Galilea y el Mar Muerto, los cuales, a pesar de estar alimentados por la misma fuente, el rio Jordán, se comportan de manera muy distinta, ya que el primero recibe agua, pero también la vierte, mientras que el segundo solo la recibe. El resultado es que mientras el Mar de Galilea es un vergel de vida y vegetación, el Mar Muerto es simplemente un oscuro cuerpo de agua y nada más.

De un tiempo a esta parte nos hemos dado cuenta de que, para posicionar nuestros productos o servicios y que nuestros clientes nos elijan entra la cada vez más amplia y profesional oferta de nuestros competidores, hay que hacer algo más. Evidentemente, lo primero es tener un producto competitivo, con unas características técnicas adecuadas, a un precio conforme a las soluciones que aporta, pero ¿y luego qué? Teniendo claro este núcleo de lo que el producto debe ser, y que ha de estar perfectamente cuidado, tenemos dos factores que definirán el éxito (o no) de nuestra propuesta.

“Al final, o eres diferente … o eres barato”. Esta frase del experto en informática, marketing y escritor Guy Kawasaki encierra una de las más importantes claves para lograr el éxito, no solo en los negocios, sino también en nuestra vida personal. En el mundo empresarial, o eres diferente (y te reconocen como diferente) o no te queda más remedio que competir por precio, que siempre significa “bajo precio”. Sin embargo, es muy frecuente que no apliquemos esa diferenciación en la dirección adecuada, y ello puede tener un resultado sensiblemente diferente al esperado.

Claves para el éxito

Claves para el éxito

Desde nuestra niñez nos someten (y nos sometemos) a una constante comparación con quienes consideramos mejores. Se nos alienta a portarnos mejor porque tal o cual persona destacan por su buen comportamiento, a estudiar más porque hay que superar a los compañeros del colegio que obtienen las mejores calificaciones, y cuando llegamos a nuestra vida profesional, el referente son los competidores en el mercado que obtienen las mayores ratios de ventas, la mejor valoración bursátil o las mejores referencias en publicaciones especializadas. Sin embargo, con esta metodología de diferenciación perdemos el foco sobre lo esencial; nosotros mismos.

Es importante matizar que todo lo anteriormente dicho no es incorrecto, ya que el mejorar siempre está bien, y el tratar de ser mejores y acercarnos a los mejores siempre es bueno. Lo que si quiero subrayar es que el verdadero referente sobre el que debemos enfocarnos para conseguir diferenciarnos hemos de ser nosotros mismos, y mirarnos hacia dentro antes de mirar hacia fuera. Debemos reflexionar profundamente para auto conocernos y descubrir nuestros verdaderos puntos fuertes, esas cosas que somos capaces de hacer extraordinariamente bien, seguramente mejor que la media, y que ese sea el verdadero motor de cambio y mejora.

Partiendo de nuestro interior y mejorando individualmente, seremos mejores personas, y solo a partir de ahí podremos ser más competentes y obtener mejores resultados en nuestra relación con los demás, tanto personal como profesionalmente. Si mantenemos siempre el foco fuera de nosotros el resultado puede no ser el adecuado, ya que no podemos ser quienes no somos, y probablemente trataremos de desarrollarnos sobre puntos débiles, que no nos permitirán alcanzar las metas propuestas y puede llevarnos a sentir frustración, obteniendo un resultado absolutamente contrario al que aspirábamos.

Tras esta expresión japonesa implantada en Toyota, reconocida como la empresa mejor gestionada del mundo, se esconde el procedimiento necesario para tener la información necesaria y poder tomar decisiones de forma efectiva, y que, sin embargo y dada la aparente sencillez de su significado, es algo que en muchísimas ocasiones es muy difícil de aplicar, tanto más cuanto mayor es el tamaño de la organización sobre la que hay que decidir.

Si tus acciones inspiran a otros a soñar más, aprender más, hacer más y ser más, eres un líder

Estas palabras del escritor británico Simon Sinek resumen de manera magistral lo que debe ser un auténtico líder y cómo debe ejercitar su liderazgo.

El líder ha de ganarse la denominación a través de los resultados obtenidos, pero no solo por los datos objetivos de los estados financieros de la compañía, sino por los resultados que obtiene mediante la influencia que ejerce en el resto del equipo, en el resto del staff, y en el conjunto de stakeholders de la compañía.

“Todo líder es jefe, pero no todo jefe es líder”

Todo líder es jefe, pero no todo jefe es líder, y esto hay que tenerlo muy presente. Si nos queremos limitar a la toma de decisiones, a las valoraciones matemáticamente objetivas y a unos resultados que nos califiquen como un ejecutivo eficiente en la consecución de objetivos empresariales, estaremos dando el perfil de jefe. Esto puede ser perversamente atractivo, ya que tendremos un buen feedback a corto plazo y estaremos bien valorados por parte de quienes nos pagan el salario, por lo cual, parece difícil pensar que haya que dejar todo esto a un lado para hacer las cosas de manera diferente.

líder empresarial

Liderazgo en tiempos de cambio

Sin embargo, estamos en tiempos de cambio, y dicho cambio también hay que hacerlo en nuestro estilo de gestión.

Puede parecer que todo lo anteriormente dicho hay que abandonarlo porque la actualidad ha cambiado y hay que hacer las cosas de otra manera. Es cierto que hay que hacer las cosas de manera diferente, pero tengamos claro que, si no hay resultados objetivos, si la empresa no gana dinero y no es capaz de producir de manera más eficiente y eficaz y de una manera sostenible, todo lo demás no servirá para nada.

Teniendo claro entonces que los resultados son fundamentales, el cómo llegamos a esos resultados es lo que diferencia al verdadero líder del jefe al uso.

Ser fuente de inspiración para los colaboradores, transmitirles tu pasión, tu visión y que se unan a ti sumando en lugar de obedeciendo, ser coherente para que tus acciones no contradigan tus indicaciones, que tu equipo quiera ir donde tu vas y no donde tu les digas que vayan,… en definitiva, y tal como enuncia Simon Sinek en la frase que abre este texto, si les inspirar a soñar, a aprender, a hacer y a ser más, TÚ eres un líder.

Conviértete en un líder a quien admirar

Conviértete en alguien a quien admirar, a quien seguir, a quien imitar; todos tenemos referentes que nos han transmitido todo esto, por lo cual todos tenemos ejemplos de en qué queremos transformarnos, por lo cual, no hay excusas. TÚ decides si quieres ser jefe y mandar, o ser líder y transformar.

líder empresas

Arturo Gálvez – Consejero de empresas
http://ajgalvez.com/